En su discurso de investidura ante Las Cortes, Mariano Rajoy dijo entre otras cosas que iba a devolver a España el lugar internacional que había perdido, prometió un futuro donde España participaría de las decisiones y no se limitaría a cumplir con lo que le ordenaran, cosa por la que se criticó al anterior presidente Rodríguez Zapatero. De hecho, a las pocas semanas de empezar su gobierno, sorprendió el pedido a Gran Bretaña por la soberanía de Gibraltar, sobre el que ya escribí en su momento.
Pero el tiempo se encargó de demostrar que el actual líder del PP, dice una cosa pero hace lo contrario. Actualmente, meterse con España esta de moda, el presidente italiano Monti ya expresó, en varias oportunidades, que la actual situación española genera preocupación en la Unión Europea, palabras que matizó el propio Monti, después de varios días y de una forma muy tibia; mucho más allá fue el presidente galo Nicolás Sarkozy, que durante toda la campaña electoral pretendió atemorizar al electorado francés augurando un futuro como el de España, si gana las elecciones el candidato socialista, este ni siquiera se retracto, por el contrario, lo reiteró en variadas ocasiones
A día de hoy, el país ibérico, no solo no participa en la toma de decisiones importantes en la Unión Europea, sino que se limita a cumplir al pie de la letra las cuotas de déficit impuestas desde Bruselas, sin animarse a levantar la voz.
Todo esto no es mas que la continuidad del sometimiento que viene sufriendo España desde el comienzo de la crisis, pero cuando la presidente Fernández de Kirchner decidió expropiar YPF, la debilidad española quedó a flor de piel, el canciller Maragallo no logró reunir apoyo suficiente de los lideres europeos, y debió conformarse con unas medidas muy débiles que no pueden llamarse sanciones.
La ultima arremetida contra España la llevo adelante el presidente boliviano Evo Morales, al expropiar la compañía de transporte energético REE y el señor Rajoy se convirtió en su propia parodia al resaltar “la excelente relación entre el gobierno español y boliviano”, cuando anteriormente desde la oposición criticó al ex presidente Zapatero por mantener relaciones con lideres populistas y por recibir al propio Morales en el Palacio de la Moncloa.
El descredito que esta sufriendo el presidente español es producto de sus ocho años como líder de la oposición, donde se dedicó a criticar todo lo que hacia el gobierno del PSOE sin advertir que algún día sería preso de sus palabras.
Solo han pasado cuatro meses desde el cambio de gobierno y ya se han incumplido todas las promesas electorales, el gobierno esta en la mas absoluta soledad y por ahora se autoabastece de su mayoría absoluta.
Los medios de comunicación ibéricos ya no hablan de sanciones a Argentina o Bolivia, sino que expresan el temor de que las expropiaciones en Latinoamérica continúen, ya que esta quedando demostrado que meterse con España sale gratis.
Esteban Bobadilla



